sta semana se veía en "The Guardian", diario exento de toda la gama del amarillismo, un vídeo de unos monjes budistas surcoreanos de la orden Jogye bebiendo, fumando y jugando apuestas al póquer en la habitación de un hotel de lujo. No se trataba de unos monjes cualesquiera sino de líderes espirituales de una orden que cuenta diez millones de adeptos. Verdaderamente no hay que escandalizarse de que ni más ni menos que como todo el mundo unos monjes encuentren la diversión en el juego, el lujo, la bebida y el tabaco, aunque suelan estar más allá de todas estas debilidades e impurezas. Alguien dijo en los comentarios de ABC de ayer que, si acaso, lo que habría que señalar es que esos monjes han desprestigiado el póquer. Yo estaría más cerca de hacer un comentario así que de condenar su hipocresía y tanta joroba de túnica azafrán y cabeza rasurada para nada.
Los monjes se han apresurado a deponer sus
cargos, cosa que me desconcierta puesto que seguramente el Dhammapada
tiene una sutilísima y poética elucidación de que las contradicciones son la
forma más pura y sincera de buscar la verdad desnuda, y de que no tienen el
menor interés, que son como espejismos. Por otra parte como el budismo suele no
determinarse por nada, cosa que es la forma más segura de no equivocarse,
cualquier afirmación es correcta e incorrecta. Debo añadir que eso de
"pecar", por así decirlo, con "vicios" típicos occidentales
me arroja a un mar de dudas de si se podrá "pecar" de una forma
oriental. Es un tema insondable.
Navego o, mejor dicho, buceo por internet
buscando alguna entrevista a Ricard Gutiérrez Martí. Encuentro una [enlace roto (!) en la que acaba dando un consejo: "Sé tu mismo,
no cambies". La entrevista se publicó cuando lo hicieron presidente de
la Organización Médica Colegial (OMC). Es uno de esos médicos que no sé si ha
sido él mismo y no ha cambiado, pero que ha acumulado y tenido muchos cargos y
una carrera profesional en la gestión muy intensa (horroris causa
por no sé cual universidad tal vez bonaerense, ESADE, IESE, Subdirector General
del Insalud, Director General del Ministerio de Sanidad, Parc Taulí, Terrassa,
Cruz Roja, etc. [enlace roto]).
Hace poco ha salido a la luz pública en "El País" que este hombre estuvo trabajando como
gerente del Hospital de Sant Pau 4 años, luego cobró 7 sin trabajar y
finalmente ha recibido 158.000 euros en concepto de indemnización por su cese.
Como este señor, por llamarlo de alguna manera, ha estado vinculado al IMAS
socialista y fue nombrado por el Tripartit, damos en pensar que es simpatizante
o afiliado del PSC-PSOE y que el hecho de que se haya publicado el desmán en
"El País" es algo así como una represalia. En cualquier caso el
asunto es feo y pienso que no veremos el día en que todos los sinvergüenzas que
han robado dinero público lo devuelvan.
Creo que fue la Profesora Victòria Camps quien
aclaró un día para sus lectores que la moralidad era algo que afectaba la
esfera privada, mientras que la ética tenía su círculo de acción en la esfera
pública. Tanto la timba de los budistas surcoreanos como el fraude colosal de
Gutiérrez tienen consecuencias éticas porque cada uno en lo suyo están al
frente de su comunidad y se les exige un comportamiento igual o mejor que el
que predican o defienden para los demás. La conducta de Gutiérrez, en los
tiempos en que estamos, es además reprobable porque España está en un brete por
no decir en la calamidad.
Lo malo, porque siempre todo es susceptible de
empeorar, es que muchos sabemos que el caso de Gutiérrez es la punta de un
iceberg. Las personas que nos consideramos normales no dejamos de maravillarnos
u horrorizarnos ante el obcecado egoísmo y engreimiento de estos abusones
desaprensivos. ¿Serán así felices? ¿Lo son?
Éugene de Salignac. Pintores encaramados en el
puente de Brooklyn, 1914
Post scriptum: Actualmente Ricard Gutiérrez codirige un máster en la UAB/Hospital de Sant Pau en la Fundació Salut i Envelliment (Cátedra de Gestión, Dirección y Administración Sanitarias)

