"A pesar de que trabajó como niñera en Chicago durante más de cuatro décadas, la fotografía fue para Vivian Maier la pasión a la que dedicó toda su vida. Sus estampas en blanco y negro son un singular testimonio de la vida callejera de Chicago y Nueva York de los años 50 y 60. Bajo el título 'Vivian Maier, Street Photographer', la Sala Municipal de Exposiciones San Benito de Valladolid acoge hasta el 8 de julio la primera gran exposición a nivel europeo que se realiza con esta, hasta ahora, desconocida fotógrafa norteamericana." (Metrópoli)
"Aunque trabajó como niñera durante casi toda
su vida, Vivian Maier fue descubierta por John
Maloof como fotógrafa de
calle y de viajes en 2007, en una casa de subastas locales en Chicago. Siempre
con una Rolleiflex alrededor del cuello, Maier se las arregló para acumular más
de 2.000 rollos de película, 3.000 fotografías impresas y más de 100.000
negativos que, aparte de ella, prácticamente nadie más contempló durante su
vida. Sus fotografías en blanco y negro son imágenes indelebles de la
arquitectura y la vida callejera de Chicago y Nueva York, sobre todo de los
años 50 y 60." (El Mundo)
e resisto a extractar o referirme a la vida de Vivian Maier sino es enlazando la Wikipedia para que
ustedes puedan recibir la impresión sin mi mediación. Verán que las dos
citas que al buen tuntún recojo ambas hacen mención a su condición de niñera. Vengo de ver la web de donde al margen de los derechos de
explotación intelectual, cosa que solo he transgredido en dos ocasiones, he
tomado una de sus fotos para el Álbum. Hay 40
autorretratos. Y de los 100.000 negativos de la Rolleiflex a que se refiere
"El Mundo" apenas se han positivado la mitad. Pero de lo que llevo
visto siquiera ahí en la web mencionada, me resultaría extremadamente difícil
elegir por un decir 10 fotos. Todas son muy buenas o debería decir que todas me
gustan mucho.
Debo también decir por delante que a mí todos los datos sobre la existencia de
la artista, aunque trasluzcan una vida que a algunas personas les resultaría
peculiar, para mí no son más que un material tan precioso como lo es el de
todas nuestras pobres vidas. Estos días en que se le ha concedido el Premio
Príncipe de Asturias a Antonio
Muñoz Molina y se ha
enaltecido su coherencia y su corrección política, estos días en los que se ha
celebrado los 115 años creo del nacimiento de Federico
García Lorca y se ha usado
para engrandecer su posición en medio de la locura de entreguerras, yo sigo
creyendo y pensando que el verdadero artista nunca se justifica por su
coherencia ni por su posición. Les confieso que el uso que se ha hecho de
Antonio Machado o de Miguel Hernández me impide, al menos temporalmente, no sé
ya si para siempre, disfrutar de su obra como la había disfrutado en algún
momento. Que se haga de los poetas un uso partidista entra dentro de la
dinámica de estos tiempos. Por lo demás, el hecho de que Rosalía de Castro padeciera de un cáncer de ovario o
sobreviviera a dos de sus hijos (si no recuerdo mal) no la hicieron mejor ni
mayor poeta. Curiosamente la secularización de la sociedad ha trasvasado la
borra hagiográfica de los santos y mártires a los intelectuales, músicos y poetas
que se han prestado o no a ocupar las hornacinas de Nuestra Señora de la Santa
Indignación, el Sepulcro de la Eutanasia Llevadera, el Sagrario de la Alianza
de las Civilizaciones y la Reverendísima Solidaridad.
Hay 40 autorretratos de Vivian Maier, digo, como si no
se subrayara su identidad más genuina a través del resto de sus miles de
fotografías. Alguno es un reflejo sobre una superficie cóncava, donde aún
destaca más su prominente nariz, otros son su mera sombra como una
interferencia no evitada en el encuadre. Estoy pensando en las meras fotos de
perfil por ahí por las redes sociales en que muchos se muestran tras una
cámara. O tantos autorretratos en que el hombro delata con qué mano se hizo
cada cual su foto. Estoy pensando también en Orlando (Sally Potter,
1992), en cada vez que Tilda Swinton, cuando cambia de ser hombre a ser mujer o
de ser mujer a ser hombre, mira a la cámara a sabiendas de que trasciende la
escena, de que hay un rodaje que a su vez es el símbolo del futuro. Las piernas
de Marlene Dietrich en El
ángel azul y esa mirada de Tilda Swinton no tienen equivalente en la
historia del cine. O tal vez sí, pero no ahora en este preciso momento.
La mirada de Vivian Maier, madre francesa, padre vienés,
su vida entre Nueva York y Chicago, no es por supuesto la mirada de la niña de
la foto que finalmente elegí, una mirada directa, la mirada del presente que
tanto envidiamos a los niños (algunos van quedando). Vivian Maier mira el
presente pero con una cierta rigidez, como de quien se para para tomar esa
instantánea que en realidad tomó y para captar el momento. La mirada de la niña
es puro presente y establece otra dimensión diferente a la del espejo. En ese
eje gira el quehacer fotográfico. Hay fotografías muy bonitas en internet, cada
vez más, algunas retocadas, con los colores o el contraste intensificados, con
paisajes grandiosos que dan fe de grandes viajes y del paraíso terrenal.
También hay fotógrafos que pretenden denunciar los horrores de este mundo, pero
suman y siguen cuando eligen lo que conviene ser mostrado. Algunas de estas
fotos no diremos que estén retocadas pero sí que muchas veces son tendenciosas
y nos empujan sin rubor alguno a determinarnos a favor o en contra de algo.
Fotos bandera. Para mí ni los cromos de la Virgen del Pixelado ni los bodrios
del Cafrerío (que no Cofradía) de la Devota Prensa Procesionaria no son lo que
yo busco en fotografía. Por cierto, ahora el "The New York Times"
lleva unos días que no ha hecho nada en su campaña contra España o su marca. Pero esto, claro está, es una apreciación personal.
Autorretrato de Vivian Maier (©Maloof Collection)

