"Viaje de un Papa
ace
tiempo escribí que había algunos insignes próceres de la izquierda que, cuando
veían a un sacerdote católico sufrían sarpullidos, pero cuando veían a un imán
tenían un orgasmo. Ciertamente, la actitud que esa misma izquierda tiene entre
unos u otros dirigentes religiosos, en función de sus patologías ideológicas,
es tan notable que resulta una fuente permanente de humor o... de vergüenza. Lo
cierto es que hoy en día, en esta España que, por suerte, ya no viaja bajo
palio, darle a la Iglesia católica es un deporte generalmente exitoso.
Primero porque la Iglesia más rancia, la que abunda en los recovecos de la
Conferencia Episcopal, resulta bastante irrisoria. Y segundo, porque los
católicos de fe y convicción son gente muy tranquila, perfectamente ubicada en
el respeto a la libertad de expresión y muy acostumbrados a ser el saco de
boxeo de todos los progres que quieren hacerse notar. Y aunque participo de la
idea de que las religiones necesitan confrontarse con la libertad de opinión,
me parece que esta veda que se ha levantado a la caza del católico es algo más
que opinión. Es, enmuchos casos, un resentimiento agrio que tiende a la
intolerancia, tanto como nace del desprecio más profundo. Cosa que no consigo
entender, porque, servidora, por ejemplo, que declara mi incapacidad racional
para la fe, respeta profundamente a aquellos que, gracias a sus creencias,
trabajan por un mundo mejor. No olvidemos que fue la Iglesia católica quien
inventó lo que hoy se llama solidaridad y aún son sus acólitos quienes la practican
con más ímpetu en todo el mundo.
Es cierto que el Vaticano es una fuente de poder, históricamente más terrenal
que espiritual, y también es cierto que el escándalo sobre pederastia es
ignominioso y no ha sido bien resuelto por parte de la Iglesia. ¿Cuánto tardará
la Iglesia en entender que no se trata de pecado, sino de delito, y en
personarse como acusación particular en un caso de pederastia? Pero con todo,
la Iglesia merece un respeto que hoy algunos le niegan gratuitamente.
El caso del concejal de ICV Ricard Gomà, por ejemplo, que usa la revista del Ayuntamiento para llamar a manifestarse contra "el intolerante" Benedicto XVI en su viaje a Barcelona. Aparte de lo feo que resulta la propaganda política pagada con dinero público (¿por qué no usa el boletín de su partido?), y de lo antiguo del discurso, es notable el ruido que hacen contra el Papa y el silencio que mantienen contra algunos de los imanes fundamentalistas que contaminan el cerebro de centenares de personas ¿Manifestarse contra el Papa y no contra el imán de Lleida? Curiosa manera de luchar contra la intolerancia. Especialmente notable si, además, quienes practican tamaña contradicción van por la vida blandiendo banderas de libertad. En fin, nada nuevo bajo el sol de la estupidez con que algunos decoran sus viejas ideologías."
Dos
o tres cosas dan ganas de añadir a la colaboración de hoy en "La
Vanguardia" de Pilar Rahola. Por ejemplo, sobre el ensañamiento que hay
con los miembros de la Iglesia, curiales y seglares. No hace tanto que tuve que
ver en el blog de Alejandro González Terriza una broma sobre un tipo que
pretendía escandalizar al confesor con no sabemos bien que tipo de revelaciones
supuestamente eróticas. El post hubiera tenido alguna gracia -que no la tiene-
si hubiera sido un ejercicio literario explícito sobre lo que el que
supuestamente se confesaba en burla, pero el post se queda en la burla. A mí
esa porquería y el corro de deleznables comentarios no es que me recordara la
broma de los duques a Don Quijote y a Sancho Panza, porque ya dije que no tenía
gracia alguna ni era graciosa, pero sí me hizo pensar en la costumbre española
de hacer burla del inocente o del ingenuo. Por lo demás me resulta
más que inverosímil que el supuesto sacerdote del post se creyera el cuento,
porque ya están más escaldados que los gatos.

