Maria-Mercè Marçal
Si hay un lugar del mundo en el que hayan trucos, ese no
será un jersey mal calcetado y peor apañado, ni un contrato llena de letra
minúscula, ni un garito, ni una pescatería, ni las estadísticas manejadas por
los políticos. No, el lugar del mundo donde hay más trucos es tal
vez el de las encuestas. Esto no significa que todas las encuestas
sean torticeras y dirigidísimas, pero sí que son un arma bastante
socorrida por los torticeros y los directores. Seguramente en la
morfología del español encontraríamos una palabra más ajustada a
"dirigidísimas" que "director", por la misma razón
por la que tenemos una palabra para "inversor" y otra para
"invertido" para referirnos a significados muy distintos y se diría
que más que contrarios. En realidad acudo a los buenos entendedores que pasen
sus delicados ojos por encima de éstas líneas y dejo la cosa insinuada
precisamente para no dejarlo todo dicho, cosa que también pasa en las
encuestas. Que hablan por (los) demás.
Y es que las encuestas muchas veces funcionan como aquello
de Fofó, el payaso de la tele, el cual iniciaba sus espectáculos
preguntando a los niños "¿Cómo están ustedes?" y no había ninguno que
no se desgañitara diciendo ""Bieeeeeeeen".
Todos los niños se esforzaban además por chillar en su registro de voz más alto
y atronador. Ese espectáculo, a mi entender, propició un daño irreparable
puesto que una vez superado el umbral del alarido, es difícil pedirle a
los niños que no griten si no es porque se han pillado los dedos con la puerta
del coche. De manera que nuestro país, en el que de por si ya se habla
intolerablemente alto, la salida del colegio o un programa de Telecinco
cualquiera ha pasado a ser un vocerío de energúmenos. Eso por un lado, por
otro, la preguntita de Fofó (Alfonso Aragón) lejos de buscar la empatía, el
buen rollo y la autocomplacencia ("qué bien se está cuando se está
bien"), a mí -que me pilló en plena adolescencia- me resultaba
sospehosamente aborregante y embobecedora.
Lo mismito me pasa con esas encuestas que aparecen en
algunos blogs envalentonados y en casi todos los diarios en su
versión digital. Leí el otro día en una bitácora, en el planteamiento de
una encuesta: "Los curas que abusan de niños no son pedófilos sino
efebófilos, según el Vaticano. ¿Estáis de acuerdo con esta nueva doctrina de la
Iglesia Católica? Si No Indiferente". Suponiendo que se trate de
"doctrina", que no, pero que lo vamos a dejar correr (también hay
gente que le llama "liturgia" a las procesiones, cuando se tratan de
manifestaciones populares que no tienen que ver con ningún sacramento),
suponiendo eso, y que podamos usar indistintamente la palabra
"Vaticano" y la palabra "Iglesia Católica" que
tampoco), la pregunta es tan larga y confusa, que ya se le ve que lo que
busca son adhesiones de quienes en cualquier caso siempre dirán que
"no" y con la misma fuerza decibélica con la que decían
"Bieeeeen" los niños de Fofó.
Los diarios, que para algo encuentran con profesionales de
la información, plantean preguntas que no son tan truculentas. Busco en el
archivo de encuestas de La Vanguardia y encuentro las siguientes:
¿Considera que Afganistán se podría convertir en otro
Vietnam para Estados Unidos? (67% de síes en un total de 215
respuestas)
¿Comparte que se multe a las distribuidoras si no doblan al
catalán el 50% de las películas? (71% de noes de un total de 6229 respuestas)
¿Cree que Barack Obama merece que se le haya concedido el
Premio Nobel de la Paz? (77% de noes de 5397 respuestas)
¿Piensa usted vacunarse contra la gripe A cuando
lleguen las vacunas? (90% de noes de un total de 4115 respuestas)
¿Cree que se está instruyendo correctamente la causa
contra Millet? (92% de noes de un total de 874 respuestas)
Navego por las encuestas de "El País"
digital, el cual advierte: "Esta encuesta no es científica, responde tan
sólo a las respuestas voluntarias de los lectores que desean exponer su
opinión." Con respecto a "La Vanguardia" destaca el tuteo. Hay
también una gama muy variada de preguntas, sólo que las respuestas que se
ofrecen no obedecen al modelo clásico (si, no, ns-nc), sino que introducen
elementos añadidos, de carga subjetivista, según la coyuntura:
¿Sigues escribiendo a mano? (60% de "Sí, algunas
veces" de un total 1479 respuestas)
¿Te parece bien que se suba el IRPF de las rentas más altas?
(76% de "Sí, es lo más justo" de un total de 1256 respuestas)
¿Merece Barack Obama el Premio Nobel de la Paz? (67% de
"No, todavía no ha conseguido nada" de 23.338 respuestas)
Ateniéndonos como nos tenemos que atener a que estas
encuestas no son científicas, me detengo ahora a admitir que como modelo de
participación popular tampoco están tan mal. A los bloggers y a los
editores de periódicos les sirve para conocer demoscópicamente su grey, sean churras
o merinas o lobos. El blog de la encuesta de efebofilia, del tipo Fofó,
está claro qué respuesta espera ("no"). Como la pregunta es
inaceptable porque entraña un error de base, pienso que no se deja contestar.
No se puede contestar ni "sí" ni "no" ni
"indiferente". Servidora no pertenece al Estado Vaticano
pero pertenece a la Iglesia Católica y no es pedófila ni efebófila ni
ninfófila ni nada. El planteamiento de esa pregunta también nos hace pensar en
si es mejor formular preguntas destinadas a un "no" o a un
"sí". Porque, por ejemplo, es muy raro que alguien pregunte (a no ser
que quiera hacer un captatio benevolentiae como la copa de un pino):
"No vas a bailar conmigo, a que no?".
Las encuestas que he revisado de "La Vanguardia"
me parece que tienen menos truco que las de "El País". A mí me
resulta así, por lo menos. En cualquier caso lo que también llama la atención
es el volumen de la participación, por ejemplo el de la última encuesta que
reseño (23.338 respuestas a día de hoy). Se diría que es mucho personal, que el
tema interesó. Y eso es lo que más me importa, por lo menos a mí, repito. Por
razones equivalentes, cuando el otro día, ante la manifestación contra el
proyecto de ley del aborto, alguien (un comentarista dilettante de
un periódico digital afín al PSOE) dijo que las leyes donde se tenían que
discutir es en el Parlamento (como si la manifestación fuera
antidemocrática). Evidentemente las leyes se tienen que discutir en el
Parlamento, pero que eso no exime al pueblo de participar como puede en
donde le dejen y en donde quiere. Sobre todo, como es el caso del proyecto de
ley del aborto, cuando no estaba en el programa electoral del partido político
que lo ha llevado al Congreso.
Espero que estén ustedes bien, la verdad.
Tinc dins del cap un cap d'home,
-matriu sense camí!
Donar-lo a llum em mata,
servar-lo em fa morir.
No és cap home, és un nen,
clavat com una dent.
Si no neix em devora per dins,
si neix m'esbotza el crani i el cervell.
Enmig del seu front un ull
em vigila glaçat
perquè cap culpa no m'exiliï
d'aquest vell paradís.
Maria Mercè Marçal. Sobre una pintura de Frida Kahlo.
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