"Serie producida en 1965 por CBS y
emitida hasta 1968. Creada por el mago de la ciencia ficción Irwin Allen.
Inspirada en la novela "Los Robinsones Suizos" de J.R. Wyss, la acción
se desarrolla en el "futuro", y cuenta el proyecto del gobierno
americano en el que se propone por vez primera, enviar al espacio a una familia
con el propósito de colonizar nuevos planetas, ante la sobrepoblación
de la tierra. La familia estaba encabezada por el profesor John
Robinson (Guy Williams), su esposa Maureen, (June Lockhart), y sus hijos, Judy,
Penny y Will (protagonizados por Marta Kristen, Angela Cartwright, y Billy
Mumy), por último, el comandante Donald West (Mark Goddard), era el piloto de la
nave espacial "Jupiter II". Su destino, un planeta
habitable que gira alrededor de una de las estrellas del sistema de Alpha
Centauri, a unos 4,5 años luz de la Tierra.
También viaja con ellos el maquiavélico
Dr Zachary Smith (Jonathan Harris), contratado por una potencia extranjera para
sabotear el viaje. Aunque finalmente sus planes son descubiertos, su ataque
hará que la nave se salga de su trayectoria y comience a vagar sin control por
el cosmos, quedando sus tripulantes perdidos en el espacio. A partir de ese
momento, los Robinson tendrán que
enfrentarse a numerosos peligros desconocidos, y siempre con el Dr Smith al
acecho.La mascota del viaje era el inteligente robot 1a1998, programado en
principio por el malvado Dr para matar a la familia, y controlado finalmente
por el pequeño Will.”
Reconozco de corazón que la nave
Júpiter II de "Perdidos en el espacio" ahora parece una fiambrera,
pero era maravillosa. Es verdad, sin embargo, que el no menos maravilloso sónar
de "Viaje al fondo del mar" o el periscopio transportaban mi
imaginación a las profundidades pelágicas de un océano más misterioso y
cortocircuitante que el mismísimo firmamento. Y los perdidos en el espacio me
sugerían todo lo que puede dar de sí un viaje. Las sirenas
de Ulises hacen reír al lado de los huevos que descubre la capitana
Ripleu de "Alien, el octavo pasajero" (1979). Y no
obstante, cuando la computadora Madre de Alien despierta de
su letargo artificial a los tripulantes del Nostromo, servidora no puede menos
que acordarse de la isla
de los lotófagos del principio de la Odisea, cuando al comer loto se
desmemorian y no piensan en regresar a Ítaca. El letargo
artificial de Alien ya estaba en cierta manera en "El
planeta de los simios" (1968), ya que al principio de la
película los astronautas están hibernados. No es casualidad que el coronel
George Taylor (Charlton Heston) en la
versión del libro en que está inspirado el guión (La planète des
singes, Pierre Boulle) se llame Ulysse Mérou, de la misma manera
que no es casualidad que el héroe principal de "Perdidos en el
espacio" se llame John Robinson. Está claro que "2001 odisea del espacio"(1968)
también retoma la historia del periplo de Odiseo-Ulises.
La idea de periplo no tanto como
“recorrido o trayectoria espiritual de una persona” como de “viaje o recorrido,
por lo común con regreso al punto de partida”
alcanzó su versión más tremenda en "El planeta de los simios", cuando
El coronel Taylor y Nova se encuentran con la Estatua de la
Libertad semienterrada. La imagen de la pareja en la playa con
el caballo ya es de por sí muy poderosa, pero el descubrimiento de Taylor de
que están en la Tierra y no en Orión, es un fotograma definitivo en la historia
del cine. Curiosamente, muy cerca del emplazamiento de la Estatua está la isla
de Ellis, donde estuvo la principal aduana de Nueva York, donde
entre 1892 y 1954 entraron 12 millones de pasajeros. Entre ellos habían
multitudes de emigrantes europeos y entre esos emigrantes europeos, mi abuelo,
que estuvo 25 años en la ciudad.
Me acordé de “Perdidos en el espacio” después de visitar a un amigo mío en una clínica de enfermos crónicos y terminales. Su mujer, también amiga mía, está con él todo el tiempo posible, porque en realidad eso es todo lo que se puede hacer por él. Después de un derrame cerebral masivo fue operado y aunque estuvo en coma inducido unos días, fue despertado y contra todo pronóstico sobrevivió. Vive, si es que eso es vivir, con una traqueostomía. Además lleva una gastrostomía para comer de unas bolsitas de nutrición enteral. Entiende pero no puede articular palabra y su estado no le permite caminar ni leer. Se hace entender con las manos y recibe todo el antidepresivo que se puede administrar a una persona. Pepe y María están perdidos en el espacio, están ahí a la vez varados y a la deriva. Muchos de los enfermos están enajenados, algunos están abandonados por sus familias y apenas reciben visitas. Unos pocos de los que están medio bien como para estar en las salas comunes o en la terraza de la azotea, se pelean entre ellos. Un día, uno de ellos se interpuso desafiante con su silla de ruedas (le faltan las dos piernas) en la entrada del ascensor y no dejaba entrar a nadie. No sé si hace falta decir que estos centros no son como el crucero del amor de "Vacaciones en el mar" (ya que hablamos de películas).

