7/10/17

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"Es charlatán, habla de cualquier cosa: política, mujeres, sexo, pesca de la trucha, movimientos intestinales, su viaje a Europa, si es mejor criar ganado o sembrar trigo,
tomar gin o vodka, Johnny Carson, su safari al África, la religión, la Biblia, Shakespeare, el genio del general MacArthur, la caza del jabalí, las putas de Reno comparadas con las de Las Vegas, el mercado de valores, enfermedades
venéreas,si los copos de maíz son mejores que los de trigo, el oro mejor que los diamantes, la pena capital (que aprueba con entusiasmo),
fútbol, béisbol, baloncesto..., de cualquier cosa…" 
Truman CapoteAtaúdes de artesanía






eo en la prensa de hoy que ayer en el pregón de las fiestas del Pilar de Zaragoza hubo pitada a Santisteban y banderas españolas. Son elementos que no tengo la menor idea de cómo van cosidos en la misma frase. Lo que es cierto es que se dieron todos a la vez y que seguramente concretan el hartazgo de la famosa "mayoría silenciosa". También es probable que los que más alto gritaran fueran los nostálgicos, a quienes se relaciona con el Partido Popular y la ultraderecha. En cualquier caso es algo que también puede ocurrir en la manifestación convocada hoy por Societat Civil Catalana para las doce en Barcelona.
Esta manifestación, con una convocatoria clara hay que decir, fue contraprogramada por la de #hablemos o Podemos, cuyo timeline en Twitter parecía la entrega de murales del colegio, un brainstorming gráfico, sin apenas palabras, donde se exigía precisamente el diálogo. Los tuiteros alérgicos a las banderas y al plural en -os pronto simpatizaron con esta propuesta, sin saber de dónde venía, incluso cuentas donde se puede apreciar criterio y madurez política. Todo esto para decir que prefiero sumarme a una iniciativa que está respaldada claramente por una entidad, a pesar de que no sabemos quién se va a añadir ni con qué estética.
Si algo hay que agradecer al recrudecimiento de la situación en Cataluña en los últimos meses es la claridad con la que exhiben los supremacistas algunas de sus ideas de superioridad moral, fisica, psíquica, científica, deportiva, etcétera. Siempre estuvieron esas ideas, pero ahora son más evidentes. Y esa claridad contrasta con el silencio sobre los casos de corrupción de los políticos catalanes, empezando por Jordi Pujol Soley. Mi posición estriba en esos dos puntos. Y en el de la propaganda que ha invadido todas las televisiones de esta comunidad autónoma, la enseñanza, el tejido social y cultural de los barrios, las empresas, etc. Y lo que relato no es un reflexión, está planteado en el Programa 2000 que CIU publicó el año 1990, cuyo texto fue elaborado con "notas" de Jordi Pujol, y con la ayuda de Macià Alavedra (Conseller de Economia), Joan Vallvé (Conseller d'Agricultura), Joan Guitart (Conseller de Ensenyament), Josep Laporte(Conseller deSanitat) y Miquel Roca cuando era el Secretario general de Convergència.
Ya comenté aquí en mi blog en su momento el detalle de Cuní y su grey cuando se produjo el caso de ébola en Teresa Romero, que achacaron a la marca España lo mal que se había llevado el asunto, usándolo como carnaza de su tertulia nefanda. Pero resulta que el asunto lo estaba llevando por aquel entonces un investigador catalán que dirigía el Instituto de Salud Carlos III (Madrid) y ahora es Director General de Recerca i Innovació en Salut (Barcelona), Antoni Andreu.
El pequeño ejemplo sirve de modelo de un enjambre de casos idénticos. Y los que aquí vivimos hemos sufrido esta situación sin poder prácticamente hasta hoy declarar nuestro hartazgo en público. Se nos conoce como la "mayoría silenciosa". Y sin embargo mi primer post en este blog, en agosto de 2007, ya era sobre un artículo que escribió Jordi Pujol, "Juicio severo". Cada vez que surgía la ocasión de indignarse he podido expresarme aquí y lo he hecho. Naturalmente, mi opinión apenas tiene un valor testimonial, es algo personal, sin pretensiones intelectuales de influir en nadie ni de hacerlo de forma brillante. De manera que la manifestación de hoy a las doce es toda una ocasión de poder hacer algo en favor de que los que nos oponemos al programa supremacista.
Para que también sirva de testimonio personal añado que estos días, como tantas otras personas, he excluido demis cuentas en las redes sociales todos aquellos que habían declarado haber votado en el referéndum ilegal del 1de octubre pasado. Un referéndum ilegal que además demostró ser un pucherazo, cosa que remata su condición. Y he suprimido ese contacto porque hago a esas personas corresponsables de la fuga de empresas y los cambios de sede de CaixaBank, Agbar, Banc de Sabadell, Codorníu, etcétera. Hago a esas personales corresponsables del previsible 10% de empobrecimiento de Cataluña.
Si al principio se puede pensar en el respeto a las opiniones, al final hay que pensar en retirarse (no menos respetuosamente) del lado de quienes están contra la legalidad, la sensatez, la realidad y el estado de derecho. En algunos casos esas opiniones coinciden con una inmadurez cultural pavorosa, pero en otros habría que hablar de la folie à plusiers, a la que me referí el año 2011. Gente de mi propia familia, amigos de toda la vida, compañeros de trabajo, vecinos, muchas personas a las que se les tiene afecto y con las que he pasado buenos ratos nos vemos confrontados por algo de lo que todos somos víctimas. Y eso es lo triste.


El Periodico | Programa 2000 (CiU 1990) (hojas segunda y tercera)

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9/9/17

Ajo y perejil

"Madre dejó el farol en el suelo. Alargó la mano
por detrás de una de las cajas que habían servido de silla y
sacó una caja de cartas, vieja, sucia y estropeada por las esquinas. Se sentó y la abrió. Dentro había cartas, recortes, fotografías, unos pendientes,
un anillo de sello, de oro, y una cadena de reloj
de cabello trenzado con eslabones de oro.
Rozó las cartas con los dedos, delicadamente, y alisó un
recorte de periódico que contenía la información sobre
el juicio de Tom. Durante largo rato sostuvo lacaja,
mirando más allá de ella, desordenando las cartas con los dedos y volviéndolas
a amontonar con esmero. Se mordía el labio inferior mientras pensaba y recordaba.
Al final tomó una decisión. Sacó el anillo, la cadena, del reloj, los pendientes, escarbó bajo el montón y encontró un gemelo de oro. Sacó una carta de su sobre
y guardó en éllas baratijas. Luego dobló el sobre y se lo
metió en el bolsillo del vestido. Entonces, con mucho
cuidado cerró la tapa con los dedos. Abrió un poco los labios. Después se levantó,
agarró el farol y volvió a la cocina. Levantó la tapa del fogón y dejó la caja
con delicadeza entre las brasas. El calor tiñó el papel de color marrón en un instante.
Una llama creció y cubrió la caja. Dejó caer la tapa y
al momento el fuego suspiró y envolvió la caja con su aliento"

John Steinbeck, Las uvas de la ira


Parsley, sage, rosemary and thime, "Perejil, salvia, romero y tomillo", dice la canción que popularizaron Simon & Garfunkel en 1966. El estribillo al parecer se incorporó en el siglo XIX desde una balada infantil, cuando la canción es mucho más antigua. La frase repetida tiene el poder de crear la sensación de progresión y de crecimiento o ascensión, efecto que es bien curioso porque también recuerda a los cantos de labranza, con un ritmo que se podía seguir en plena labor y la animaba. La canción resulta menos melancólica y cortesana que "Mangas Verdes (Greensleeves), aunque guarda un parecido, sobre todo para los que no sabemos música. Nuestro anónimo Romance del prisionero no tiene tamaña compañía, o tal vez sí, pero la ignoro.
Una tonada que se ha relegado al cancionero infantil, "Inés, Inesita" y tiene una pureza lírica que conmueve, si acaso consigue solo subir a contracorriente hasta los adultos porque se encuentra en el primer año de aprendizaje de la guitarra o la flauta. Contrasta la sencillez de esas melodías con la de las que nos vienen atormentado desde hace unos años, queramos o no. Ritmos machacones que se enganchan o engranan en nuestras pobres cabezas. Pensar en que algún día Scarborough Fair fue bailable es como recordar que el "Cant dels ocells" es un villancico.No deja de causarme extrañeza cuando nos la ponen en los sepelios. Durante una buena temporada se puso de moda un himno escocés que se introdujo con el Escoltisme en los años 60, "L'hora dels adéus"(Auld Lang Syne), ahora creo que suena más el solo de violonchelo de Pau Casals cargado de un patetismo que originalmente no debía (de) tener.
Al final, por lírica que sea la cadena de exageraciones (hipérboles) que en la canción inglesa nos hablan del amor perdido y de la traición, lo que más resonancia parece tener es el estribillo de las hierbas curativas.
*
Aunque el cuadro de "La mulata" (o el mulato) tiene dos versiones, la que se encuentra en Dublín y la de Chicago, parece que la de Dublín es la primera. Fue restaurada en los años trenta del siglo pasado y reveló un pentimento, una escena de Emaús que nos recordaba al cuadro de "Cristo en casa de Marta y María". También Marta aparece en la cocina, como la mulata, pero está enfadada y avergonzada porque ella está haciendo las tareas más bajas mientras María y Lázaro hablan con Jesús de Nazaret. La versión de Chicago es la que me gusta más. El humilde esportillo colgado en la pared, algo sucio, el craquelado de la jarra con las marcas del torno, el brillo apagado del almirez y el perol estañado a martillo son elementos que tienen vida. Y belleza. Propiamente ya no solo no es un bodegón a lo divino sino que incluso como bodegón sólo muestra como elemento de la naturaleza una cabeza de ajo. No hay frutos, como pasa en el bodegón con cacharros de Zurbarán. No hay opulencia, como si Velázquez buscara los mismos motivos que dijo Plinio que buscó Peiraikos. No hay una lección de vanitas o de memento mori, con alimentos en descomposición o insectos o calaveras. Más bien sería la mirada sobre quien baja los ojos.

"La mulata" (Diego de Velázquez, s.a.).The Art Institute of Chicago

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