11/9/25

Nacer y pacer




ace poco he sabido que existen por lo menos 4 especies de jirafas y que no es que su cuello sea alargado por contar con más vértebras, es que son vértebras muy grandes que hasta cuentan con rótulas y una vascularización ventajosa.
Los romanos llamaron camelopardos a las jirafas, por asimilarle características de los camellos y leopardos, pero eso fue una pura neología sin mucho recorrido. De hecho, los leopardos las atacan. La fisiología de las jirafas es interesantísima, pero no es el objeto de este post, en el que me propongo ilustrar el fenómeno que de alguna manera trata la viñeta, el bodyshaping y el bodyshaming.
A veces somos nosotros mismos quienes no nos aceptamos, de eso es consciente cualquiera. Por eso, omitiendo una barbaridad de detalles, surge por una parte el supremacismo y por otra el fenómeno del "autoodio" (o su complementario la autoginefilia).
La jirafa es como es y se tiene que inclinar como se ve en la primera parte de la viñeta. Otra forma de beber es sumergirse completamente, cosa que en su caso no es muy natural porque tiene notables dificultades para nadar. Así que el pollito metementodo además de no tener nociones de zoología se mete donde no le llaman.
Durante los 18 años de este blog he ido publicando ante los sucesivos temporales políticos en Cataluña, algunos posts. No he ocultado nunca que soy parte de ese ridículo 14% de personas que o se siente española o que se siente más española que catalana. De hecho el CEO (Centre d'Estudis d'Opinió) no sé si tiene en cuenta a los que en ese 14% tenemos una desviación hacia las raíces o nuestro lugar de procedencia, que en mi caso es Galicia. También habrá que no se sienta nada.
Por poner un poco de orden en este texto haré una primera cala en el hecho de que siendo niña, con apenas 7 años o menos, un día una profesora que recuerdo que se llamaba Laura y era de Reus, nos preguntó a los 59 boomers el primer día de clase por quienes éramos catalanes. Lo curioso es que todos sabíamos a qué se refería por "catalanes", que no se refería a los nacidos en Cataluña, sino a los que eran catalanes por los cuatro costados. En mi curso había 4, cuestión que además saltaba a la vista por los apellidos. No hacía falta ramonear en sus árboles genealógicos.
Hoy en dia una pregunta así se consideraría un poco discriminativa, pero no estoy segura. Solo la plasmo para hacer constar que desde muy temprana edad te ibas haciendo consciente de no ser puro "catalán".
Posteriormente me encontré con más ocasiones, que no voy a relatar, para recordarme ese planteamiento  y otros claramente supremacistas. Pero voy a dejar un ejemplo: en las prácticas que me habilitaron para desarrollar mi oficio a los que no teníamos apellido catalán nos relegaban a ciudades como Santa Coloma de Gramenet o L'Hospitalet de Llobregat, donde había mucha población emigrada.
Siempre he recibido con comprensión las actitudes catalanistas, pero no las supremacistas. Es decir, comprendo que los catalanes por los cuatro costados se sientan amenazados culturalmente por los llamados antes xarnegos y ahora ñordos. La situación se ha visto complicada por la incorporación de emigrantes extranjeros. Los procedentes de los países hispanoamericanos, algunos por hispanofobia, otros por pretender un cierto estatus, se han incorporado con entusiasmo el catalán. Así, más de una vez y de cincuenta, me he encontrado hablando en un catalán muy deficiente con quien podríamos estar hablando un español muy rico.
En la actualidad Cataluña está empobrecida ─se me ha de excusar que no maneje ni esgrima cifras─ y, tras años de procés y otros experimentos cuenta con una caterva de personajes que viven del cuento en un caso claro de folie à plusiers. El victimismo también es un ingrediente mantenido con firmeza desde que yo recuerde.
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Abro otra cala: esos posts que fui añadiendo a este blog y que en su mayor parte depuré en la última limpieza general, nunca los publiqué siendo el día 11 de septiembre, cuando se celebra la Diada. Por respeto a la celebración. Y eso que muchos catalanistas reprueban el 12 de octubre y se encargan de mancillarlo con leyendas negras y marrones y verde amarillento. Incluso alguna vez he correspondido las felicitaciones que he recibido por la Diada en mi Whatsapp, lo más educadamente que he sabido. Actualmente mi estado de hartazgo me permite estar totalmente en contra del Estado de las autonomías y de todo el aparato burocrático que lo engrasa.
A mí me gustaría que Cataluña fuera "rica i plena", y hasta "noble, culta, rica, lliure, desvetllada i feliç", por supuesto. Y no sé si uno tiene que ser de donde nace o de donde pace, pero una gran parte de mi ser pertenece a mi tercera  madre, Galicia. Y al reino animal.



 Liz Climo

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