Otra cosa que recuerdo es que aquellos trenes o aquel tren,"el tanque", conservaba la publicidad antigua, que claramente hacía más de 20 años que había perdido su sentido. Eran coches que habían sido retirados y después recuperados a falta de otros. Aparecían limpios y en puesta a punto mecánicamente, pero no renovados, lo que les hacía totalmente fascinantes. Siempre nos alegraba verlo llegar y viajar en él era una experiencia diferente y además deseada. Las novedades, a pesar de su enorme atractivo, no persisten tanto como lo que se recupera.
La paradoja del plástico reside en que algo tan escasamente biodegradable se use tan tontamente. El plástico está tan presente en nuestras vidas que prescindir de él parece poco menos que imposible. En cualquier movimiento que hacemos está, no digamos cuando se nos dice que está incluso presente en el agua como microplásticos que van penetrando en toda la cadena alimenticia. Aunque evitemos los productos de usar y tirar, es ineludible durante la compra y si acaso habría que ver cómo reutilizar y cómo no utilizar, porque lo de tirar en el contenedor oportuno se da por hecho.
Últimamente se ven muchos patinetes y se defienden como "ecológicos", cuando en realidad consumen energía eléctrica (la cual a su vez puede consumir energía nuclear) y usan baterías de iones de litio. Gracias a la permisividad de los ayuntamientos y aque en general la gente es pacífica sufrimos su circulación por vías en las que está prohibida o en un sentido contrario al señalado. Alguien debería explicarles a los patinadores que hay unas normas que seguir, que no son ecológicos y que la única razón por la que pueden circular es porque no son muchos. Es decir, en realidad si hubiera el doble de patinadores, ni ellos mismos podrían circular. De hecho los ciclistas se quejan ya de los patinadores, no sin cierto regocijo por parte de los caminadores. Y los peatones ya no podemos caminar tranquilamente. No solo por causa de los patinetes, también por otras razones, pero su manera de deslizarse por las aceras es, además de irritante, peligrosa.
Debo aclarar que hace muchos años, cuando aún circulaban pocas bicicletas y no existía el Bicing ni nada parecido, yo iba en bicicleta los fines de semana. Pero llegó un momento que empecé a coger miedo y la vendí por poco.
Hemos visto muchos más patinadores el último año y muchos menos seg-ways ─porque tal vez los que tenían seg-way se han pasado al patín─, pero en cualquier caso son "transportadores personales". Eso es algo que también hay que señalar, lo de personales, como lo son otras andróminas egotistas que nos rodean (el móvil, la botellita de agua, etcétera). Lo mejor es caminar, de verdad. Que las ciudades estén llenas de carritos de la compra, caminadores para ancianos, sillas de ruedas, coches, autobuses, patinetes, bicicletas y demás vehículos, más que hacernos pensar en el invento de la rueda nos hace pensar a algunos en lo poco que valemos.
Naturalmente no abogo por una vuelta a los vagones de la serie 400 del Metropolitano de Barcelona, solo dirijo una mirada crítica sobre lo que damos por moderno y asimilamos a nuestros modelos preferidos aunque no resista un análisis somero.
Lo que no he visto en Barcelona son streetluges (trineos de asfalto).


