"The rivalry between Constable and Turner came to a head
a few years later at the Academy Varnishing Day in 1832.
Constable was busy in the gallery putting the finishing
touches to The Opening of Waterloo Bridge,
a picture that had taken him years to paint.
When Turner came in and saw that his own
calm seascape Helvoetsluys looked pale in comparison
with the lively hues of Constable’s work, he painted
an eye-catching red buoy right in the middle of his canvas.
A crestfallen Constable complained that Turner
had been in and ‘fired a gun’."
unque Mr. Turner ha merecido cuatro nominaciones para los Oscar de esta noche me temo que están muy reñidos y me extrañará que le concedan más que un premio. Vi la película con el mayor interés y en mi opinión es una muy buena película pero debo decir que sus 150 minutos de duración llegan a ser extenuantes y que lo que se hubiera podido decir en hora y media no era necesario alargarlo tanto.
No he visto muchas películas
sobre pintores. Recuerdo El loco del pelo rojo (Vincente Minnelli,
1956) Sobrevivir a Picasso (James Ivory, 1996), La joven de
la perla (Peter Webber, 2003) , Frida (Julie Taymor, 2002), y Los fantasmas de Goya (Milos Froman, 2006). Creo que vi El
tormento y el éxtasis, sobre Miguel Ángel, en la TV, pero casi es
como si no la hubiera visto porque no la recuerdo apenas. En cualquier caso
todas las películas que he visto coinciden en una atención más o menos
repartida entre la obra y el pintor, cuando a lo mejor a muchos lo que más nos
interesa es la obra. Y la técnica.
En Mr. Turner vemos
al pintor comprando pigmentos y lo vemos trabajando en su estudio y en los
paisajes que pintó, también tomando apuntes. Lo vemos en la Royal
Academy of Arts con "los académicos" en por lo menos tres
ocasiones y eso nos da una buena medida de su relación con el arte establecido
y de cómo se exponían los cuadros en el año 1832 (Royal Academy's Summer
Exhibition). Vemos a su rival, John Constable,
dando las últimas pinceladas a un paisaje que le llevó años, y el
desdén que le produce a Turner, tan meteórico y emotivo, por su forma de
trabajar. Turner ve El puente de Waterloo desde las escaleras de
Whitehall y le da entonces a su Helvoetsluys un
brochazo en rojo y lo rectifica con la mano para que quede la boya como una
nota de color en la marina. También lo vemos
ante las primeras obras de los prerrafaelistas y hablando con Ruskin,
que siempre lo defendió, puesto que sus pinturas no siempre fueron bien
aceptadas. Pero es evidente que Ruskin le inspiraba una gran irritación por su
forma de hablar tan sublime, afectada y pomposa.
No faltan los detalles del autor
en su tropiezo con la industrialización. Lo vemos tomándose un retrato
al daguerrotipo en el gabinete de un fotógrafo de Filadelfia y el
temor a que ese nuevo ingenio confine la pintura. Y vemos dos máquinas de
vapor: una es una locomotora (el Ixion Steam Engine) llenando
de una nube de humo infernal y espeso el paisaje. La otra es la que luego
representaría en su marina titulada "The Fighting Temeraire
tugged to her Last Berth to be broken up"
(1838), esto es El «Temerario» remolcado a su último atraque para el desguace
en dique seco. Como el "Temeraire" había participado
en la batalla de Trafalgar (1805) es todo un símbolo del fin de una época
gloriosa de la armada inglesa.
Turner ciertamente vivió a
caballo entre los siglos XVIII y XIX y pudo por tanto presenciar la decadencia
de la armada británica, el advenimiento de la era industrial, los profundos
cambios en el arte. El amarillo, que era el color preferido de Turner, en el
principio de su carrera se elaboraba con el oropimente, un trisulfuro de
arsénico altamente tóxico. Pero después se empezó a usar el amarillo de
cadmio, un poco menos tóxico al parecer.
Aunque la película nos
muestra a Turner en su relación con su padre, con su doncella y con Mrs. Booth,
su rudeza, no me interesan tanto estos detalles que a pesar de todo van
haciéndose predominantes. Especialmente en forma de gruñidos, porque Timothy
Spall conforme envejece su personaje cada vez gruñe más. Como también empeora
la psoriasis de la doncella que lo cuidó 40 años. Tal vez el tema de la
fascinación por la luz y el movimiento quedan empalidecidos por los otros
temas: la enfermedad mental de la madre de Turner, el papel de la abnegada
criada, el "artista desmoronado " o menesteroso Benjamin Haydon, la
delicadeza de la pianista Miss Coggins, el vigor de la científica escocesa Mary
Somerville, etcétera.
En mi pronóstico y por lo poquito que llevo leído, se diría que el certamen de
este año va a agasajar mucho más Gran Hotel Budapest, que aquí
comentamos en otro post en
su momento. En cualquier caso lo sabremos en pocas horas.
Debo decir que la transfiguración
de Timothy Spall como Turner, la expresión de su boca, tiene más que un
parecido razonable con la señora que limpia en mi trabajo. Y eso me
desconcertaba un tanto, por lo menos lo justo como para que deba comentarlo
aquí. Por allí también tenemos un compañero que es idéntico al Salieri de Mozart (F. Murray Abraham). Y hace años estuve trabajando con un
celador cuyo parecido con Salvador Espriu era abrumador.


